miércoles, 29 de octubre de 2008

ORIGEN Y EVOLUCION DEL HOMBRE, LA TIERRA Y LA VIDA

ORIGEN Y EVOLUCION DEL HOMBRE, LA TIERRA Y LA VIDA

ORIGEN DE LA TIERRA

Para explicar el origen de la tierra, debemos conocer las teorías que se formularon ara dar respuesta a la formación del universo.
TEORIA DEL UNIVERSO PULSANTE:
Dice que en realidad el universo no tuvo un origen común, si no que ha estado creándose y destruyéndose continuamente, pasando por una fase de expansión y otra de contracción, como un ciclo.
TEORIA DEL UNIVERSO ESTACIONARIO:
Dice que el universo simplemente no tuvo un inicio ni nunca tendrá fin, si no que siempre ha existido de una forma estática en inmutable.
TEORIA DEL BIG BANG O DE LA GRAN EXPLOSION:
Esta y la teoría inflacionaria son las mas aceptadas por los científicos porque se complementan.
Supone que, entre 12.000 y 15.000 millones de años, toda la materia del universo estaba concentrada en una zona extraordinariamente pequeña del espacio, y explotó. La materia salió impulsada con gran energía en todas direcciones.Los choques y un cierto desorden hicieron que la materia se agrupara y se concentrase más en algunos lugares del espacio, y se formaron las primeras estrellas y las primeras galaxias. Desde entonces, el Universo continúa en constante movimiento y evolución.Esta teoría se basa en observaciones rigurosas y es matemáticamente correcta desde un instante después de la explosión, pero no tiene una explicación para el momento cero del origen del Universo, llamado "singularidad".
La teoría inflacionaria de Alan Guth intenta explicar los primeros instantes del universo. Se basa en estudios de campos gravitatorios fortísimos, como los que hay cerca de una agujero negro.
Supone que una fuerza única se dividió en las cuatro que ahora conocemos, produciendo el origen al Universo.El empuje inicial duró un tiempo prácticamente inapreciable, pero fue tan violenta que, a pesar de que la atracción de la gravedad frena las galaxias, el Universo todavía crece. No se puede imaginar el Big Bang como la explosión de un punto de materia en el vacío, porque en este punto se concentraban toda la materia, la energía, el espacio y el tiempo. No había ni "fuera" ni "antes". El espacio y el tiempo también se expanden con el Universo.

FORMACIÓN DE LA TIERRA
La tierra que hoy conocemos tiene un aspecto muy distinto del que tenía poco después de su nacimiento, hace unos 4.500 millones de años. Entonces era un amasijo de rocas conglomeradas cuyo interior se calentó y fundió todo el planeta. Con el tiempo la corteza se secó y se volvió sólida. En las partes más bajas se acumuló el agua mientras que, por encima de la corteza terrestre, se formaba una capa de gases, la atmósfera.Agua, tierra y aire empezaron a interactuar de forma bastante violenta ya que, mientras tanto, la lava manaba en abundancia por múltiples grietas de la corteza, que se enriquecía y transformaba gracias a toda esta actividad.



Según los científicos, hace unos 15.000 millones de años se produjo una gran explosión, el Big Bang. La fuerza desencadenada impulsó la materia, extraordinariamente densa, en todas direcciones, a una velocidad próxima a la de la luz. Con el tiempo, y a medida que se alejaban del centro y reducían su velocidad, masas de esta materia se quedaron más próximas para formar, más tarde, las galaxias.No sabemos qué ocurrió en el lugar que ahora ocupamos durante los primeros 10.000 millones de años, si hubo otros soles, otros planetas, espacio vacio o, simplemente, nada. Hacia la mitad de este periodo, o quizás antes, debió formarse una galaxia.Cerca del límite de esta galaxia, que hoy llamamos Vía Láctea, una porción de materia se condensó en una nuve más densa hace unos 5.000 millones de años. Esto ocurría en muchas partes, pero esta nos interesa especialmente. Las fuerzas gravitatorias hicieron que la mayor parte de esta masa formase una esfera central y, a su alrededor, quedasen girando masas mucho más pequeñas.La masa central se convirtió eu una esfera incandescente, una estrella, nuestro Sol. Las pequeñas también se condensaron mientras describían órbitas alrededor del Sol, formando los planetas y algunos satélites. Entre ellos, uno quedó a la distancia justa y con el tamaño adecuado para tener agua en estado líquido y retener una importante envoltura gaseosa. Naturalmente, este planeta es la Tierra.
Sólido, líquido y gaseoso
Después de un periodo inicial en que la Tierra era una masa incandescente, las capas exteriores empezaron a solidificarse, pero el calor procedente del interior las fundía de nuevo. Finalmente, la temperatura bajó lo suficiente como para permitir la formación de una corteza terrestre estable. Al principio no tenía atmósfera, y recibia muchos impactos de meteoritos. La actividad volcánica era intensa, lo que motivaba que grandes masas de lava saliesen al exterior y aumentasen el espesor de la corteza, al enfriarse y solidificarse.Esta actividad de los volcanes generó una gran cantidad de gases que acabaron formando una capa sobre la corteza. Su composición era muy distinta de la actual, pero fue la primera capa protectora y permitió la aparición del agua líquida. Algunos autores la llaman "Atmósfera I".En las erupciones, a partir del oxígeno y del hidrógeno se generaba vapor de agua, que al ascender por la atmósfera se condensaba, dando origen a las primeras lluvias. Al cabo del tiempo, con la corteza más fría, el agua de las precipitaciones se pudo mantener líquida en las zonas más profundas de la corteza, formando mares y océanos, es decir, la hidrosfera.

Historia geológica de la Tierra
Desde su formación hasta la actualidad, la Tierra ha experimentado muchos cambios. Las primeras etapas, desde que empezó la solidificación de la masa incandescente hasta la aparición de una corteza permanente, no dejaron evidencias de su paso, ya que las rocas que se iban generando, se volvían a fundir o, simplemente, eran "tragadas" por una nueva erupción.Estas etapas primitivas son todavía un misterio para la ciencia. Además, el paso del tiempo, la erosión, los distintos cambios ... han ido borrando las señales, por lo que, cuanto más antiguo es el periodo que se pretenda analizar, mayores dificultades vamos a encontrar. La Tierra, no lo olvidemos, sigue evolucionando y cambiando.
Eones, Eras, Periodos y Épocas geológicas
El eón es la unidad más grande de tiempo geológico. Se divide en diversas eras geológicas. Cada era comprende algunos periodos, divididos en épocas.Cuanto más reciente es un periodo geológico, más datos podemos tener y, en consecuencia, se hace necesario dividirlo en grupos más pequeños.Se obtienen registros de la geología de la Tierra de cuatro clases principales de roca, cada una producida en un tipo distinto de actividad cortical:1.- erosión y transporte que posibilitan la posterior sedimentación que, por compactación y litificación, produce capas sucesivas de rocas sedimentarias.2.- expulsión, desde cámaras profundas de magma, de roca fundida que se enfría en la superficie de la corteza terrestre, dando lugar a las rocas volcánicas.3.- estructuras geológicas formadas en rocas preexistentes que sufrieron deformaciones.4.- actividad plutónica o magmática en el interior de la Tierra

Datación, las fechas del pasado
Las divisiones de la escala de tiempos geológicos resultante se basan, en primer lugar, en las variaciones de las formas fósiles encontradas en los estratos sucesivos. Sin embargo, los primeros 4.000 a 600 millones de años de la corteza terrestre están registrados en rocas que no contienen casi ningún fósil, es decir, sólo existen fósiles adecuados de los últimos 600 millones de años. Por esta razón, los científicos dividen la extensa existencia de la Tierra en dos grandes divisiones de tiempo: el precámbrico (que incluye los eones arcaico y proterozoico) y el fanerozoico, que comienza en el cámbrico y llega hasta la época actual.El descubrimiento de la radiactividad permitió a los geólogos del siglo XX idear métodos de datación nuevos, pudiendo así asignar edades absolutas, en millones de años, a las divisiones de la escala de tiempos.











ORIGEN DE LA VIDA

Teorías del origen de la vida.
Teoría creacionista o creacionismo: todas las formas vivas fueron creadas por Dios en un acto de creación único. (se basaba en el antiguo testamento).
Teoría cosmozoica o panespermia: la vida se originó fuera del planeta por Svante Arrhenius (premio Nobel de química 1903) y la abandonó Paúl Becquerel, la fuerza litopanespermia dice que los organismos viajaron por el espacio protegidos en el interior de meteoritos.
Teoría de la generación espontánea: los seres vivos se crearon de la materia inerte.Francisco Redi las larvas de la carne provienen de los huevos de las moscasLázaro Spallanzani: los microorganismos se transportaban a través del aireLouis Pasteur: en el aire hay artos microorganismos que hacen la descomposición.
Teoría abiogenéstica: las moléculas orgánicas sencillas, se formaron a partir de materia inorgánica.
Teoría de la evolución postulada por Lamarck: todos los organismos buscan la perfección, los cambios en el ambiente generan necesidades entre los organismos, la necesidad hace que los organismos se vean obligados a usar o dejar de usar ciertos órganos. Los caracteres adquiridos son los que se heredan de generación en generación.
Teoría de la evolución de Darwin: las formas de vida cambian a través del tiempo en un proceso lento y gradual.
Teoría sintética de la evolución o neodarwinismo: cambios genéticos que ocurren en organismos particulares que, al reproducirse, permiten que estos cambios se manifiesten en los organismos de la población.

Todas las teorías científicas acerca del origen de la vida exigen que la edad de la Tierra sea de varios miles de
Millones de años. Se tienen pruebas que apoyan esa suposición. Una de las líneas de evidencia se basa en la
Observación de otros universos y en los estudios de las atmósferas de nuestros planetas vecinos.
Son dos las principales teorías acerca del origen de la vía. La teoría creacionista, basada en gran medida en la
Narración bíblica del Génesis, afirma que la Tierra no tiene más de 10,000 años de edad, que cada especie fue
Creada por separado durante un breve lapso de actividad divina ocurrido hace unos 6,000 años y que cada
Especie tiene a mantener a través del tiempo su peculiaridad única y bien definida. El creacionismo científico,
Un replanteamiento reciente de la teoría creacionista postulado por un grupo de geólogo e ingenieros
Conservadores, fue causa en Estado Unidos de una serie de infructuosas batallas legales provocadas por los
Fundamentalistas, quienes se empeñaban en que los sistemas escolares laicos estadounidenses incluyeran la
Teoría creacionista como parte de las clases de biología, en las que por supuesto se enseña el concepto de
Evolución.
La otra teoría (evolucionista) afirma que la vida surgió en un punto selecto ubicado en el extremo superior del
Espectro continúo de ordenamientos cada vez más complejos de la materia. Es decir, que cuando la materia se
Vuelve suficientemente compleja aparecen las características asociadas con la vida. A pesar de que ésta es una
Teoría mecanicista, en ella se dio cabida a epifenómenos biológicos como el amor, la conciencia, la moralidad,
etc. cualidades que aparecen en las formas biológicas más danzadas; por ejemplo, el ser humano. Los biólogos
Se inclinan por un origen natural de la vida.

Origen de la vida en la Tierra
Es una declaración demasiado obvia decir que las condiciones de la Tierra fueron distintas al principio de lo
que son ahora. La superficie del planeta fue quizá lo bastante caliente como para hervir el agua y la
atmósfera consistió de gases venenosos. Las condiciones eran inhóspitas para la vida, como la conocemos
ahora; sin embargo, bajo estas condiciones austeras, se piensa que la vida se originó hace aproximadamente
3 mil millones de años. La mayoría de los científicos piensan que la vida surgió de sustancias abióticas.
Alternamente, algunos científicos sugieren que la vida, o cuando menos sus precursores, llegó a la tierra
como esporas llevadas en meteoritos o que quizá fue sembrada por alguna civilización extraterrestre
tecnológicamente avanzada. Sin embargo, estas alternativas sólo dan una respuesta; no explican cómo
surgió la vida inicialmente.

RESUMEN.
La teoría original de la evolución expuesta en forma lógica se debe a Juan Bautista de Lamarck,zoólogo francés, cuya Filosofía Zoológica se publicó en 1809. Lamarck suponía que los seres vivos están animados por una fuerza innata con la cual luchan frente al antagonismo del ambiente. Aceptaba también que las adaptaciones a ese ambiente, una vez fijadas, se propagaban a las generaciones sucesivas, o sea que los caracteres adquiridos se heredan. Al desarrollar el concepto de que aparecen nuevos órganos como respuesta a las necesidades de la lucha con el medio, dedujo que su tamaño e importancia se relacionaba con la ley del "uso y la falta de uso", lo cual también se hereda en el curso de las generaciones.
La teoría lamarquista explicaría la adaptación de muchos vegetales y animales al medio, pero en definitiva es inaceptable, puesto que las pruebas genéticas son decisivas en el sentido de que los carateres adquiridos no se heredan.
La contribución de Charles Darwin a los conocimientos científicos fue doble: presentó las pruebas para demostrar que la evolución había ocurrido, a la vez que formuló una teoría, la de la selección natural, para explicar el mecanismo de la evolución.
En su viaje Darwin reunió gran cantidad de observaciones interesantes, estableció fecundas analogías, meditando sobre grandes cuestiones, tales como la adaptación de los seres vivos, la diversidad de las especies y sus mutuas relaciones, la lucha por la existencia, la formación de las islas volcánicas.
En 1858 Darwin recibió un manuscrito de Wallace, joven naturalista que entonces estaba estudiando la distribución de las plantas y animales en la India y la Península Malaya. En su obra, Wallace formulaba la idea de la selección natural. La explicación propuesta por Darwin y Wallace respecto a la forma en que ocurre la evolución, puede resumirse en la forma siguiente:
- La posibilidad de variación es característica de todas las especies de animales y plantas. Darwin y Wallace suponían que la variación era una de las propiedades innatas de los seres vivos. Hoy sabemos distinguir las variaciones heredadas de las no heredadas. Sólo las primeras, producidas por mutaciones, son importantes en la evolución.
- De cualquier especie nacen más individuos de los que pueden obtener su alimento y sobrevivir. Sin embargo, como el número de individuos de cada especie sigue más o menos constante bajo condiciones naturales, debe deducirse que perece un porcentaje de la descendencia en cada generación. Si la descendencia de una especie prosperara en su totalidad, y sucesivamente se reprodujera, pronto avasallaría cualquiera otra especie sobre la Tierra.
- Sentado que nacen más sujetos de los que pueden sobrevivir, tiene que declararse una lucha por la existencia, una competencia en busca de espacio y alimento. Esta lucha es directa o indirecta, como la de los animales y vegetales para sobrevivir ante condiciones de falta de agua o de bajas temperaturas o a otras condiciones desfavorables del medio ambiente.
- Aquellas variaciones que capacitan mejor a un organismo para sobrevivir en un medio ambiente dado favorecerán a sus poseedores sobre otros organismos menos bien adaptados. Las ideas de la "lucha por la supervivencia" y "supervivencia del más apto" son la esencia de la teoría de la selección natural, de Darwin y Wallace.
Los individuos supervivientes originarán la siguiente generación, y de este modo se transmiten variaciones "aventajadas" a la siguiente generación y a la siguiente.
Escala geológica detallada de las eras geológicas.
Mediante el empleo de indicadores de edad relativa ha sido posible ordenar cronológicamente los distintos tramos rocosos que aparecen en la corteza terrestre construyendo una escala ordenada de eventos y materiales. De esta forma, la historia geológica de la corteza se ha dividido en distintas unidades, que de mayor a menor orden, son: eras (definidas principalmente a partir de discordancias, es decir, señalando ciclos orogénico, es decir, períodos en que hubo formación de montañas); sistemas (definidos principalmente mediante discordancias y contenido faunístico) y pisos (definidos principalmente por contenido faunístico y cambios litológicos significativos).
La siguiente es una tabla usada comúnmente en geología y paleontología:




EL ORIGEN DEL HOMBRE

Los primeros signos de vida orgánica se encontraron en sedimentos depositados en el fondo del mar hace 3.500 millones de años: son los restos de bacterias y cianofitos (algas verde-azules), los organismos más simples y menos complejos que conocemos. Durante los dos mil millones de años posteriores, las cosas sucedieron extremadamente despacio; hace 1.500 millones de años aparecieron los primeros organismos unicelulares con núcleo; hace 600 millones de años aparecen los primeros animales multicelulares. Los primeros vertebrados genuinos emergen en estratos que datan del período Cámbrico superior, con una edad aproximada de 500 millones de años; durante la transición al final del período Triásico, hace aproximadamente 205 millones de años, aparecen los primeros mamíferos.
Durante la Era del Mesozoico, los mamíferos vivían en el suelo, dominados por los dinosaurios y otros reptiles de gran tamaño. Estos mamíferos eran todos ellos bastante pequeños: el más grande podía pesar diez kilogramos. Justo al final del Período Cretácico, entró en escena el precursor de los primates: era un ser pequeño y primitivo, del tamaño de una ardilla, llamado Purgatorius por el lugar donde se le encontró, Purgatory Hill, en Montana. A partir del Purgatorius se desarrolló una multitud de variedades diferentes durante el Paleoceno: son los Plesiadapiformes, de los que se conocen más de sesenta especies, y la mayoría de ellos se extinguieron al final de la época, aunque algunos sobrevivieron hasta el comienzo del Eoceno.
Los primeros miembros de un nuevo suborden, los Estrepsirrinos, pertenecientes a la familia de los Adheridos, aparecieron al principio del Eoceno, hace 55 millones de años, dominando durante los siguientes millones de años. Los Estrepsirrinos están representados actualmente por los lemures, indridos, galagos y aye-ayes, todos ellos prosimios que habitan en los trópicos, sobre todo en la isla de Madagascar: son descendientes directos de los Adheridos.
Hacia comienzos del Eoceno, al mismo tiempo que los primeros Adheridos, aparecieron en escena miembros de otra familia, los Omímidos, un descendiente actual de los cuales es el Tarsius o "animal fantasma", que vive en las Islas Filipinas, Borneo, Sumatra y Célebes, y es del tamaño de una rata. El Oligoceno duró desde hace unos 37 millones de años hasta hace 25 millones, y de esta época son los fósiles encontrados en Fayum, a unos cien kilómetros al sudoeste de El Cairo, datados en 31 millones de años de antigüedad. Estos fósiles son monos antropoides encuadrados dentro de los Hominoides, superfamilia que incluye a los Homínidos, Póngidos y otros, siendo el más conocido de ellos el Aegyptopithecus, un mono diminuto con la cabeza del tamaño de un gato. Era un excelente escalador que se movía a gatas con facilidad en las ramas de los árboles.
El Mioceno empezó hace 24 millones de años y terminó hace cinco millones con la transición al Plioceno. La mayoría de los lugares de Africa donde se han encontrado monos datan de mediados del Mioceno, entre 18 y 12 millones de años atrás, y ya aparecen los monos grandes, los Póngidos, siendo el más conocido el Proconsul Africanus, del tamaño de un babuino, que se desplazaba a cuatro patas y tenía los brazos y las piernas de la misma longitud. El cráneo del Proconsul muestra que su desarrollo había avanzado considerablemente desde la etapa del Aegyptopithecus. Durante el Mioceno, entre los 16 y los 8 millones de años atrás, en Europa vivían diferentes especies de Dryopithecus, uno de los cuales, el Oryopithecus europeo, no fue el antepasado directo de la raza humana ni de ningún primate contemporáneo.
Pasemos al Dryopithecus asiático: al norte de Pakistán y en la India se encontraron tres géneros, uno de ellos el Ramapithecus, del tamaño de un chimpancé enano de nuestros días. Con su nariz breve, su gruesa capa de esmalte en los dientes, su fina hilera de dientes sin huecos y sus pequeños incisivos y caninos, presenta un aspecto notablemente humano. Se le ha considerado un Homínido genuino, es decir, de la familia que comprende a nuestro género humano Homo, y a su pariente más próximo, el Australopithecus.
UNA BIFURCACION EN EL CAMINO
Los Homínidos fósiles más antiguos conocidos hasta la fecha, han sido hallados a partir de 1992 en la región del Awash medio, en Etiopía. El equipo norteamericano dirigido por Tim White ha bautizado como Ardipithecus Ramidus a estos Homínidos primitivos, que tienen 4,4 millones de años de antigüedad. Habitaban la selva húmeda y se alimentaban de manera similar a como lo hacen hoy los chimpancés. A partir de algunos aspectos de la base del cráneo, se ha sugerido que eran bípedos y caminaban como nosotros, aunque esto debe ser aún contrastado. Esta especie parece ser la candidata ideal para ocupar el puesto del último antepasado común de todos los Homínidos.
Más recientemente, un equipo keniano dirigido por Meave Leakey ha encontrado en las orillas del lago Turkana, en Kenya, unos fósiles de Homínidos con una antigüedad de cuatro millones de años, bautizados como Australopithecus Anamensis. A diferencia del Ardipithecus, sus molares tienen una capa de esmalte gruesa, indicando un cambio de dieta y de medio, ambiente forestal abierto o sabana arbolada y con agua. Se ha encontrado una tibia que induce a sus descubridores a pensar que eran bípedos. Es el Australopithecus Anamensis el primer eslabón del árbol evolutivo de los Homínidos en general, y de los Australopitecinos en particular. A partir de aquí podemos dividir a los Homínidos en tres familias: Austalopitecinos, Australopitecinos Robustus y el género Homo.
LOS HOMINIDOS
Los Australopitecinos comprenden los siguientes Australopithecus: el Anamensis, ya citado, el Bahrelghazali, el Afarensis y el Africanus. Los Australopitecinos Robustus, el Australopithecus Aethiopicus, el Boisei y el Robustus. El género Homo, el Homo Habilis, el Rudolfensis, el Ergaster, el Erectus y el Sapiens. Mientras para Philip Tobias, de la Universidad de Witwatersrand, el género Homo desciende del Australopithecus Africanus, como rama colateral hace 2,5 millones de años, para Bernard Wood, de la Universidad de Liverpool, no se encuentra entre los Australopitecinos descubiertos hasta ahora un candidato a antepasado directo de todas las especies Homo. Ambos coinciden en que los Robustus ocupan una rama que se extinguió hace un millón de años.
Pocos datos existen sobre el Bahrelghazali, cuya mandíbula y dientes fueron hallados 2.413 kilómetros al oeste del valle del Rift. El Afarensis tiene una edad entre 3,9 y 3 millones de años; sus brazos y piernas son de primate, pero su espina dorsal, su pelvis y sus extremidades inferiores son las de un individuo que camina erguido.
Las pisadas de unos Homínidos que caminaban bípedos hace 3,6 millones de años quedaron perpetuadas en el yacimiento de Laetoli, Tanzania, descubiertas en 1976 por el equipo de Mary Leakey: Lucy, un esqueleto completo de hace 3,4 millones de años, es un buen ejemplo de una hembra de la especie Australopithecus Afarensis a la que corresponden esas huellas. De pequeña estatura, 105 cm, y 27 kilogramos de peso, su cabeza tendría un aspecto parecido a un chimpancé‚ y aunque caminaba erguida, sus piernas eran muy cortas en comparación con las nuestras.
El Africanus, de edad entre 3 y 2,3 millones de años, posee un cráneo más redondeado que el Afarensis, pero sus extremidades estaban menos adaptadas para el bipedalismo. El Aethiopicus, de edad entre 2,6 y 2 millones de años, posee potentes músculos para la masticación anclados a una cresta ósea prominente en la parte superior del cráneo. El Bolsei, cuya edad está entre 2,6 y 1 millón de años, tiene un tronco muy potente, voluminosa mandíbula superior y los mayores molares de todos los Homínidos. El Robustus, de edad entre 2 y 1,2 millones de años, posee un rostro plano con pómulos más prominentes y mandíbulas más retraídas que el Africanus o el Afarensis.
Ya dentro del género Homo, el Hábilis, con una edad entre 2,5 y 1,6 millones de años, tiene mayor cerebro y dientes más pequeños que los Australopithecus. El Rudolfensis, cuya edad se calcula entre 2,5 y 1,9 millones de años, posee un rostro amplio, con los arcos supracilares más planos y un cráneo más redondeado que le Hábilis. El Ergaster, de edad entre 1,8 y 1,4 millones de años, posee unas mandíbulas más pequeñas y una nariz más prominente que sus antecesores. Las proporciones entre brazos y piernas se asemejan más a las del hombre actual.
Todos los Homínidos citados anteriormente proceden de Africa: el Erectus es la primera especie de Homo de la que se tienen restos fuera de Africa. El espécimen más antiguo tiene 1,8 millones de años y procede de Suráfrica, pero también vivió en Argelia, Marruecos y, hace un millón de años, en Java, Indonesia y China. Su cráneo era pesado y unos prominentes arcos sobre los ojos ensombrecían su mirada.
EL GENERO HOMO
El Homo Hábilis no era, en realidad, muy diferente del Australopithecus Africanus. El esqueleto más completo de que disponemos es el descubierto por White y Johanson en 1986, y recuerda mucho a Lucy; sin embargo, el Homo Hábilis había experimentado cierta expansión del cerebro y alguna reducción del aparato masticador, y fabricaba rudimentarios utensilios de piedra, que le abrirían el camino hacia las proteínas animales, inaccesibles de otro modo por encontrarse bajo gruesas capas de piel en los animales muertos, o al tuétano de los huesos que dejaban los depredadores.
A partir del Hábilis surgió el Ergaster, que supone un tipo radicalmente distinto de Homínido, con un cerebro y una estatura mucho mayor que los precedentes, y con la habilidad de fabricar un repertorio de instrumentos variados y de talla elaborada.
Quizá una de las cuestiones abiertas más candentes en la actualidad la constituya la salida de los Homínidos del continente africano y su dispersión por el resto del Viejo Mundo. El protagonista de esta historia pudo ser el Homo Ergaster o quizá el Homo Erectus; en cualquier caso, los primeros humanos arribaron a Java hace un millón y medio de años, alcanzaron las estribaciones del Cáucaso hace un millón de años y, tal y como atestiguan los fósiles hallados en el yacimiento de la Gran Dolina de la burgalesa sierra de Atapuerca, llegaron a Europa Occidental hace 800.000 años.
El último Homo Erectus africano a menudo ha sido considerado como un Homo Sapiens arcaico o como una forma de transición entre el Erectus y el Sapiens: el llamado hombre de Rodesia, de Kabwe, Zambia, pertenece a este grupo, así como hallazgos similares en el Africa meridional, con unas edades de unos 200.000 años; el volumen de la caja craneal es de 1.250 centímetros cúbicos, que supera ampliamente la del Erectus típico, aunque la cabeza presenta una marcada afinidad con el Erectus, siendo sin embargo el esqueleto como el del Homo Sapiens. Actualmente, casi todo el mundo está de acuerdo en que nuestra propia especie, el Homo Sapiens, evolucionó a partir del Homo Erectus.
EL HOMO SAPIENS
La Era Glacial europea comenzó hace aproximadamente 1,6 millones de años, coincidiendo con el Pleistoceno. En general se piensa que el Pleistoceno terminó y la época actual, el Holoceno, comenzó hace 10.000 años. Algunos hallazgos en España y en Yugoslavia, hace 1,3 millones de años, indican una cierta presencia "humana", y el hallazgo de Petralona, un cráneo bien conservado, y los restos de Arago, así como el Antecessor, de Atapuerca, con una antigüedad de 800.000 años, hacen pensar en un Homo Sapiens arcaico.
Los huesos de los esqueletos son potentes, los cráneos llegan a los 1.500 centímetros cúbicos, existiendo similitudes con europeos posteriores (Neanderthal), pero también con el Erectus. Un grupo algo más joven de hallazgos en España, Francia, Alemania e Inglaterra, tienen unos 400.000 años de edad, y se aprecia un físico más grácil, volúmenes craneales de 1.300 centímetros cúbicos, aunque se les sigue considerando Homo Sapiens arcaicos.
Entre los 120.000 y los 30.000 años atrás, Europa estuvo habitada por los llamados "hombres de Neanderthal", los más conocidos de todos los tipos humanos fósiles, ya que se han encontrado gran cantidad de restos, debido a la costumbre que tenían de enterrar a sus muertos. El descubridor del Neanderthal y fundador de la Paleoantropología fue Carl Fuhlrott, maestro de escuela de Erbelfeld.
En 1856 hizo público su descubrimiento en Neanderthal, cerca de Dusseldorf, y mantuvo que se trataba de un tipo humano extinguido. Restos de Neanderthal los hay por todas partes: Portugal, España, Suiza, Alemania, Bélgica, Hungría, Rumania, Irak, Líbano, Jordania, Israel, Libia, Marruecos...el Neanderthal fue un tipo único de ser humano: caja craneal enorme, de 1.750 centímetros cúbicos, físico robusto, altura media de 1,68 metros el hombre y 1,59 metros la mujer, cien kilogramos de peso el varón. Utilizaba herramientas diversas, entre ellas lanzas o puntas de lanza de piedra, hacía uso del fuego, celebraba ritos religiosos, practicaba el canibalismo, disfrutaba de una vida larga, superando los cincuenta años de edad. En la mayoría de las clasificaciones se le describe como una subespecie nuestra: Homo Sapiens Neanderthalensis. Desapareció hace 30.000 años; para entonces, ya vivían en Europa seres humanos como los de hoy, por lo que vivieron codo con codo con ellos; es totalmente improbable que nuestra especie evolucionase del Neanderthal.
El Homo Sapiens difiere de todos los demás tipos Homo en que posee una caja craneal alta y redondeada y además carece de curvatura ósea alguna sobre las cejas; su cara es vertical, sin mandíbulas prominentes, la barbilla está bien desarrollada y los dientes son más pequeños. Tiene un cerebro mayor que el Erectus y la pelvis configurada de distinto modo que el Neanderthal.
Los restos más antiguos del Homo Sapiens se encontraron en Africa, en Etiopía, con una datación de 130.000 años de antigüedad. Richard Leakey encontró los restos de tres individuos: éste fue el comienzo de una serie de hallazgos africanos, entre los 100.000 y los 35.000 años de edad, todos de Homo Sapiens. En Europa, los primeros Homo Sapiens aparecieron hace 35.000 años: el hallazgo más joven es el de Kelsterbach, Alemania, 31.000 años. En 1868 se encontraron cinco esqueletos de Homo Sapiens de la Era Glacial en Cro-Magnon, Les Eyzies, por lo que todos los Homo Sapiens de la Era Glacial Europea han recibido el nombre de aquel lugar.
El origen del Homo Sapiens no se ha determinado de forma concluyente, aunque es casi seguro que nació en Africa, donde se conocen posibles precursores: el Homo Erectus avanzado del tipo de Rodesia. Debe tenerse en cuenta que se sabe poco de la secuencia de acontecimientos en Asia y en Europa, pero en ambos continentes también había tipos de Homo Erectus avanzados.
Aunque existen diversidad de razas entre la población de nuestros días, todas ellas pertenecen a la misma especie, Homo Sapiens. Stephen J.Gould afirma: "Todos los humanos que ahora poblamos la Tierra somos hermanos". Podemos identificar tres razas principales: la mongoloide, la negroide y la caucasoide. Nadie ha sido capaz de demostrar que exista diferencia alguna entre las razas a nivel de características mentales.
El último continente donde se asentaron seres humanos fue América, que llegaron a través del estrecho de Bernia, ya que durante las épocas glaciales era tierra seca, hace unos 15.000 años; hace 11.000 años ya habían alcanzado las zonas más meridionales de América del Sur. Al alcanzar estas zonas, los seres humanos habían completado la conquista de la tierra habitable; los que vivían en aquella ‚poca, hace unos 10.000 años, eran idénticos a nosotros.
¿HA TERMINADO LA EVOLUCION?
Admitida la existencia de un proceso evolutivo, que comienza en los orgánulos y termina en el hombre actual, la Evolución puede dividirse en dos grandes períodos: la Evolución Prebiológica, en la cual la materia inerte se transformó en materia orgánica y ésta se agrupó para formar estructuras más complejas, moléculas biológicas, y la Evolución Biológica, que se inició en los orgánulos, y que ha comprendido todo el desarrollo capaz de llegar a transformarlas en todos los seres vivos que pueblan el planeta.
La Evolución Prebiológica ha finalizado, ya que en la Tierra no se dan en la actualidad las características necesarias para que tenga lugar este tipo de evolución. Sin embargo, y según la opinión unánime de la comunidad científica, la Evolución Biológica continúa, modificando lenta pero progresivamente todas las especies, y no se ha detenido con la aparición del hombre. Sin embargo, quizá esta evolución no está teniendo en el hombre las mismas características, ya que a ella se ha unido lo que muchos científicos consideran una tercera fase del proceso evolutivo: la evolución cultural o psicosocial.
Para esta etapa no rigen las normas de la Evolución Biológica: ya no es posible hablar de selección natural, de lucha por la vida, etc. En este proceso evolutivo hay que contar con los grupos sociales, el ejercicio del poder, el desarrollo tecnológico, el progreso económico, etc., que actúan como mecanismos que se superponen a los clásicos de la Evolución Biológica con tal fuerza que en ocasiones modifican los factores que rigen ésta.
El hombre , con su tecnología, perturba la marcha normal de la Evolución Biológica, rompiendo un equilibrio cuyas consecuencias son imprevisibles. En términos generales, es evidente que los avances científicos y tecnológicos han supuesto un avance gigantesco en el género humano, pero los peligros son también evidentes. Todos debemos ser conscientes de que la sintonía con la Naturaleza es fundamental, que no debe romperse jamás en aras de cualquier proyecto, ya sea de carácter científico, tecnológico, económico, político, militar o de cualquer otra índole.